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RETO: Cruce a nado del Estreto de Gibraltar y entrenamiento con electroestimulación

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Hace poco tiempo un chaval llamado Jorge se puso en contacto conmigo porque quería comprar un electroestimulador compex. En las notas me decía que tenía un reto personal; quería cruzar el Estrecho de Gibraltar nadando. Era un reto importante no por la acción en sí, que ya tiene mérito, sino porque arrastraba una lesión que le había hecho perder la confianza en él mismo.

Te dejo con la aventura de Jorge. Es un poco larga pero he preferido dejarla así, sin tocar ni un punto ni una coma. Vale la pena leer esta historia y comprobar cómo un hombre que tiene Fe en sí mismo y hace las cosas bien, es capaz de conseguir cualquier reto que se proponga, a pesar de muchas cosas, incluso de las lesiones y los dolores.

Espero que la disfrutes

Sé Feliz

Pedro García

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¡¡HOLA A TODOS!!

Mi nombre es Jorge Aranda; a continuación voy a relatar mi pequeña experiencia en ese desconocido y  gran mundo de la  electroestimulación, gracias al cual he conseguido  optimizar mis entrenos y poder lograr ese gran reto que me propuse, cruzar a nado el estrecho de Gibraltar, desde Tarifa (España) hasta el continente africano.

Breve Curriculum deportivo y comienzo de la historia del reto

Actualmente  tengo 30 años; dejé la natación hace unos 4 años cuando entrenaba 5-6 días a la semana, era un nadador de distancias medias y largas, con resultados a nivel regional (campeón de Aragón en numerosas ocasiones), participaciones en campeonatos nacionales, incluso en  edades de infantiles y junior llegué a ser subcampeón de España, en pruebas como  1500 metros libres, 400 libres, 400 estilos o 200 mariposa. A los 26 años por motivos laborales y organizativos dejé de nadar, de entrenar y de hacer deporte…lo dejé por completo.  El resultado no fue otro que engordarme, comenzar a coger kilos y abandonar mi tan preciado estado de forma…tanto me abandoné que  de 72 kilos que pesaba cuando dejé de entrenar me puse en 87 kilos (que yo tenga constancia encima de la báscula).  Fue en una boda de una amigo en Septiembre del año pasado donde vi que tenía que perder peso y empezar a ponerme en forma… el traje que llevé para la boda de mi amigo me iba justo, muy justo, tanto que en el segundo plato del convite  me saltó el primer botón del pantalón y en la barra libre acabé por reventar el segundo botón del pantalón (gracias a un misericordioso cinturón que llevaba puesto para decorar mi tan esbelta silueta…que sino acabo la boda en calzoncillos…).  A raíz de esto me dije, hasta aquí hemos llegado.  Y comencé de nuevo a entrenar, a nadar…poco a poco hasta que a finales de Diciembre del 2011 animado y motivado por unos amigos nos retamos cruzar el estrecho de Gibraltar a nado en 2012.  Esa tan celebre y varonil frase de “no hay güevos” había que llevarla hasta sus últimas consecuencias. Así que a través de la ACNEG (Asociación de Cruce a Nado del Estrecho de Gibraltar) que dirige Rafael Gutiérrez y que tiene sede en Tarifa,  un 5 de Diciembre de 2011 reservamos fecha para llevar a cabo el cruce a nado del estrecho, quedándonos con la primera semana de Octubre de 2012. Dicho y hecho, sobre la primera semana de octubre de 2012 tendría lugar el reto, cruzar a nado el Estrecho de Gibraltar.

Preparación

Mis 2 amigos por motivos personales renunciaron  a cruzar el estrecho este año…yo, tras mucho meditarlo,  me dije, ahora o nunca… aunque fuera solo. Decidí entrenar hasta finales de Abril con el equipo de natación, participando en campeonatos de Aragón, ligas regionales y trofeos de natación; como era de esperar no lograba las marcas que tenía antaño ni los resultados, pero mi estado de forma comenzaba a mejorar y poco a poco volvía a mi peso. En Mayo, me fui de vacaciones y decidí darme unas semanas de reposo, ya que llevaba mi hombro derecho maltrecho y bastante destrozado por la carga de entrenos y a raíz de una caída que tuve desde ya hacía unos meses; como el dolor del hombro no desaparecía, antes de irme de vacaciones me hice una resonancia magnética del hombro. Mi sorpresa fue que tenía una lesión en mi hombro derecho (“rotura SLAP tipo II y tendinosis del bicipital más bursitis subacromial”…que traducido del idioma médico  es una desinserción de la porción larga del bíceps a nivel del hombro acompañado de una inflamación de la bolsa sinovial).  Así que llegado junio, y a punto de empezar la preparación para el estrecho, me veía con una lesión…. problemas?? Consulté con un traumatólogo de confianza, me exploró el hombro y me dio luz verde para entrenar…eso sí muy vigilado por el fisioterapeuta.  Me veía que con la lesión podía entrenar, pero si hacía tiradas muy largas de metros en el agua, acababa con el hombro y toda la musculatura adyancente muy dolorida. Podía nadar, pero sin hacer grandes volúmenes de entrenos…

¿y ahora como preparaba yo el cruce a nado del estrecho sin hacer grandes volúmenes de entrenos en el agua?…

Este fue mi momento de mas bajón en mi particular reto… incluso estuve a punto de abandonar.  Cruzar el estrecho a nado sin poder nadar mucho… ¿posible? ¿controlar dolores de espalda y hombro? ¿cómo “coño” (perdón por la expresión, pero es lo que pensé) preparo yo esto del estrecho sin poder hacer grandes volúmenes de metros sin que me duela la espalda y el hombro?…

¿“Compex”? ¿Electroestimulación?

Fue entonces cuando un compañero del trabajo, recién operado de su ligamento cruzado de la rodilla, me habló de la Electroestimulación, un aparato que “daba unas corrientes” y que le ayudada en la recuperación muscular de su cuádriceps atrofiado tras la operación.

 Empecé a investigar por internet y descubrí  la web https://www.electroestimulaciondeportiva.com/. Tal y como lo cuento. Me puse en contacto con Pedro García, le expuse mi reto de cruzar a nado el estrecho  y mi lesión, y finalmente tras probar un Compex a través de un amigo, me compré un Compex Performance, que era el que mejor se adaptaba a mis necesidades.  Tengo que confesar que al principio era muy reacio a esto de la electroestimulación, ya que la mayoría de los testimonios de deportistas que lo utilizaban eran corredores o ciclistas (no había apenas nadadores…). Pedro me diseño un planning inicial de 4 semanas como toma de contacto en esto de la electroestimulación orientado a brazos, hombros, espalda y tronco superior… y cual fue mis primeras sensaciones con el Compex?? Pues agujetas¡¡  siguiendo las recomendaciones de Pedro, quien me decía que eran las sensaciones normales al empezar en esto de la ENM ,continué… y poco a poco veía que en los entrenos de agua empezaba a dar resultado.  Al comenzar mi preparación del estrecho  en junio apenas era capaz de hacer de forma continua series de 1000 metros sin acabar con esa “sensación de hombros cansados”… y pasaron 2, 3, 4 semanas….y las series de 1000 metros se convertían en series de 2000 metros, 3000 metros…7000 metros seguidos y las sensaciones en los hombros eran muy positivas…el hombro me respondía y mi cabeza empezaba a pensar en positivo, el cruce era posible. Los fines de semana comencé a nadar en pantanos, en mar, en lagos para familiarizarme con la sensación de nadar en aguas abiertas…travesías populares, nado en aguas frías en el Pirineo…y llegaron la 5ª, 6ª y 7ª semana de preparación (agua más Electroestimulación) y me di cuenta que el Compex era imprescindible para mi preparación. No solo complementaba mis entrenos del agua, sino que me ayudaba en la recuperación de los entrenos y tiradas largas de nado.

No todo fue de color de rosa

No os voy a engañar…de vez en cuando mi hombro me decía “Ey, que estás lesionado”, y tras los largos entrenos de agua sufría unos dolores-incomodas sensaciones en hombro y espalda (llamémoslo como queramos)… Se lo comuniqué a Pedro y me modificó el planning para equilibrar el entrenamiento con la recuperación… seamos realistas,  me iba a dormir con dolores,  pero amanecía sin ellos, lo que me permitía seguir entrenando al día siguiente como si nada. Insisto,  mis dolores no desaparecieron por completo, pero si disminuyeron lo suficiente como para permitirme entrenar y descansar… que no es poco.

Sería ingrato por mi parte, no darle también las gracias a Dani, mi fisio, quien también aporto su “granazo” de arena.

Y las semanas fueron pasando…

Y junio pasó… y julio… y agosto… y llegó septiembre, que fue cuando decidí hacerme un test para ver si estaba preparado para cruzar el estrecho. Me fui a un pantano a las afueras de Zaragoza (el Pantano de Mequinenza conocido por sus grandes Siluros), y estuve nadando  de forma continua 2 horas y 45 minutos…fue entonces cuando me dije, ahora si estoy preparado. Me convencí a mi mismo que podía conseguirlo.  El reto estaba previsto p ara la primera semana de octubre… me quedaban aún 3 semanas… hablé de nuevo con Pedro, y  decidimos utilizar la ENM para afinar aún mas mi preparación  y llegar al día del cruce en las mejores condiciones.  Y dichosos dolores de espalda, y bendito programas de recuperación… y llegamos a la ultima semana de septiembre.

Crónica del Reto

E l viernes 28 de septiembre partía para Tarifa… Cogimos (yo, mi novia y una pareja de amigos) un AVE desde Zaragoza destino Sevilla, y allí nos alquilamos un coche para ir a Tarifa. El Sábado 29 llegamos a Tarifa, notifiqué mi llegada a Rafael Gutiérrez (presidente de la ACNEG)  y me dijo que estuviera preparado para el  día siguiente… el Domingo 30 de Septiembre… ese era mi día. 

El domingo 30 me desperté a las 8  horas, desayuné unas tostadas, un zumo, una barrita proteica  y a eso de las 9:30 estábamos en el puerto de Tarifa, esperando noticias. El día era nublado, unos 19º, llovizneando… apareció Rafa y me dijo que esperaríamos media hora. A los 10 me dijo, a prepararse. No acercamos al embar cadero, y me cambié. Decir que el estrecho de Gibraltar lo puedes cruzar a nado con Neopreno, pero que el cruce oficial es sin neopreno. Pues bien, yo sin neopreno, con mi bañador “paquetero” de toda la vida; me embadurné bien de vaselina y lanolina para conservar mi temperatura en el agua y no perder frio.  Lleno de grasa, me monté en la embarcación que me guiaría durante la travesía, y tras una breves indicaciones del capitán del bote (Antonio y su hija Cristina), me dijo “ya puedes lanzarte al agua”.


Mi primera sensación en el agua… ¡¡Frío!! Sin sol, llovizneando, yo con mi bañador “turbopaquetero” y el agua del mar a 18º (una piscina normal cubierta esta a unos 26-27º)…imaginaros mi primera sensación en el agua…¡¡¡que frio!!!A eso de las 10:28 de la mañana me tiraba al agua para tocar la roca de Tarifa desde donde comienza la travesía. Lo que caracteriza esta travesía del Estrecho es que sabes  donde empiezas,  en Tarifa, en la parte del Mediterraneo, pero no donde acabas, ya que no sabes  las corrientes que te puedes encontrar durante la travesía… puedes acabar en Punta Almansa, Punta Leona, Punta Cires o incluso en Isla Perejil… corrientes en contra, a favor, olas, barcos cargueros, delfines, ballenas…la línea más recta y corta entre Tarifa y Marruecos es de 15 km (hasta Punta Cires)… para que os hagáis a la idea, el Ferrys mas rápido que cubre este trayecto lo realiza en unos 40 minutos.

 

Poco a poco me fui alejando de la costa de Tarifa, y empecé a entrar en calor…la temperatura del agua gracias a Dios subió de 18º  hasta los 20º máximos que tuve durante el resto de la travesía (exceptuando corrientes breves que se metían de costado a 17º). No se si por la adrena lina, el ejercicio o por la grasa, no volví a tener frío en toda la travesía.  Brazada a brazada i ba nadando siguiendo a la embarcación que me guiaba por donde tenía que ir (evitando corrientes indeseables que me alejaran de mi objetivo). En paralelo me iba siguiendo una lancha Zodiac con un socorrista y Bea, mi novia, controlando el tema del avituallamiento y vigilando que tal iba. A la hora hice mi primera parada (apenas 1-1:30min) , bebí algo de isotónico y tomé una barrita…a partir de entonces paradas cada 20-30 minutos de nado tomando isotónico, geles, pastillas de biodramina para el mareo, agua…


Y brazada a brazada…un banco de peces en el fondo y en mitad del estrecho me acompañó durante unos minutos (que pena no poder disfrutar de la compañía de delfines).


A eso de la segunda parada el capitán me dijo: “ya vas por la mitad, llevas muy buen ritmo y la mar se esta dejando”.  Entonces me dije a mi mismo, si voy fenomenal…nadando cómodo, aeróbicamente sobrado (hablaba con las embarcaciones como si no estuviera realizando ejercicio)…entonces se abrió el cielo y salió el sol.  Me dije, esto va viento en popa…

Pero el peor momento estaba por llegar…a eso de las 2 horas mi cabeza empezó a mandarme mensajes negativos: “Jorge, te duele el hombro”…”Jorge, te va a doler el trapecio”…”Jorge, vas a tener frío”…yo me d ecía a mi mismo, no me duele, no tengo frío y seguía adelante. Pensamientos negativos, fuera de la cabeza me dije a mi mismo…

En una de esas veces que levantaba la cabeza para ver el barco guía, vi que el horizonte no era una sombra, y que poco a poco se convertía en tierra…Marruecos estaba al lado, lo veía que estaba ya. El capital me dijo “vas muy bien, te quedan solo 3 millas y media”….y yo me dije a mi mismo…”bien, solo 3 millas y media”…seguidamente levante de nuev o la cabeza y le pregunté al capitán que cuanto era eso en kilómetros. Me contestó que unos 5 kilómetros…más de una hora y llevaba casi 2 horas y media nadando…¡¡¡cojones¡¡¡ todavía una hora mas??¡¡

Gel, agua, bebida isotónica, pastillica de magnesio…brazada a brazada…ya quedaba menos…yo era inconsciente de ello, pero la embarcación guía se encarga de comunicarse con la decena de barcos cargueros que cruzan la “autovía del estrecho” para que desviasen unos grados su rumbo y no me aplastaran.

A las 3 horas de la travesía comenzó a dolerme el hombro…pero el izquierdo, el bueno, no el de la lesión. N uevamente me dije a mismo, pensamientos negativos fuera y el dolor se fue. Una parada para estirar dorsales…tríceps…una liberación de aguas menores (una meada)…y oí la voz del capitán que me decía 1 kilometro…¡¡joer!! 1 kilometro solo…esto esta hecho…levante la cabeza y efectivamente, las tierras de Marrueco estaban ahí, al lado, a un kilometro…aumente mi ritmo ya que iba superbién…iba bien, muy bien, un kilometro y ya esta…

Un kilometro y ya esta¡¡¡ el tiempo pasaba y no llegaba, por culpa de una minicorriente en contra…finalmente, la embarcación guía giró, modificó dirección, y al levantar la cabeza, veía ya el final, PUNTA CIRES¡¡¡ Disfrutando esas ultimas brazadas, llegue a Marruecos, hice pie, me levanté en las rocas de Punta Cires, levanté los brazos, y a las 13:56 horas…

¡¡¡HABÍA LLEGADO A MARRUECOS!!!

Tras 3 horas y 28 minutos y 17,2 kil ómetros nadados, había conseguido cruzar el estrecho de Gibraltar¡¡¡ Menos de 3 horas y medía para cruzar el estrecho¡¡¡ es un RITMAZO DE NADO¡¡ IBA NADANDO A UNA VELOCIDAD DE 5 KILOMETROS A LA HORA¡¡¡ (para que os hagáis  a la idea del ritmo en piscina era de 1 minutos 12 sg los 100 metros)…y no me había enterado…

RETO CONSEGUIDO, ESTRECHO CRUZADO.

INCREIBLE… mis primeras sensaciones al llegar  fueron de alegría inmensa, grité un “tomaaaaa” al llegar que el pescador moro que estaba arriba se asustó… pedí la bandera de Aragón para hacerme una foto en tierras marroquíes pero el Capitan del barco me dijo que ni se me ocurriera (la bandera de Aragón tiene en su escudo 4 cabezas cortadas de moros),  y que nos estaban vigilando desde Marruecos… no era cuestión de crear un conflicto internacional con Marruecos, que no esta el país para sustos…

Tan solo pude disfrutar 5 minutos en Punta Cires (Marruecos), ya que desde la embarcación guía me metían prisa para volver…Solo fueron 5 minutos, pero los 5 minutos de más satisfacción personal.   Me subía a la Zodiac, me abracé a mi novia, y nos fundimos en un besico muy  gordo. Y de la Zodiac a la embarcación guía y  vuelta a Tarifa…durante la vuelta tenía un hambre atroz…me zampé 3 donuts, una tableta de chocolate de galletas oreo, un mini de jamón y una botellica de Cava para celebrar el reto¡¡¡ 

A mi llegada al apartamento me tuve que dar un baño con Fairy para quitarme la vaselina y lanolina… agua calentica, yo cansadico… ¡¡me quedé dormido metido en la bañera llena de lavavajillas!! Y que más me daba… lo había conseguido, el estrecho me había cruzado y me merecía una siestecica.  

 

Mi opinión sobre el Compex y la ENM

Sin duda, todas esas sesiones de ENM en las últimas 12 semanas habían merecido la pena…creo que fueron vitales para mi preparación. La preparación en agua fue fundamental, pero el Compex fue el complemento perfecto para poder entrenar más y recuperarme mejor. Sin duda, aumento mi capacidad aeróbica (muscularmente hablando), hizo desaparecer la sensación de cansancio muscular precoz, y me ayudo a recuperarme  tras esfuerzos intensos. Añadir también, que Pedro Garcia me orientó en el tema de la nutrición…sin duda fundamentales. Gracias por esos consejos nutricionales y suplementos que dabas por sentado que sabía. Una cosa es nutrición general y otra cosa nutrición deportiva.

Lo recomiendo encarecidamente. La ENM funciona…hay que tener paciencia, pero funciona. Saber para que la quieres utilizar y dejarte aconsejar por especialistas como Pedro, que saben lo que hacen.

Mil gracias Pedro, tu figura ha sido importantísima en mi preparación. Gracias, porque en cada email que recibía tuyo, me transmitías seguridad y confianza. Mil Gracias.

 

¡¡RETO CONSEGUIDO!!

 

 

JORGE ARANDA LOZANO

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