no te marques muchos objetivos cuando entrenes con electroestimuldores

Peligros y riesgos de la electroestimiulación y el entrenamiento. No ansíes, céntrate y sé paciente

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Llevo ya un tiempo preparando planes de entrenamiento personalizados con electroestimulación y frecuentemente me encuentro con deportistas que lo quieren todo y ya, sin saber que en esto de la electricidad, cuando se entrena con prisas hay que pagar un peaje bastante alto. La electroestimulación tiene sus riesgos y peligros.

Desean entrenar brazos, pechos, hombros, espalda, abdominales, cuádriceps, glúteos, isquiotibiales, gemelos, las cejas, los párpados, el codo, el dedo meñique del pie, la parte alta del sobaco, las uñas del dedo gordo… y si sobra algo de tiempo también quieren que les ponga un masaje para recuperar. No les importa hacer sesiones dobles o triples en el mismo día. El caso es que lo quieren todo y rápido sin sopesar los peligros y riesgos que ello conlleva.

Pensar así es un error.

Primero: Es un error porque el que mucho abarca poco aprieta. No puedes tener tantos objetivos si quieres avanzar de manera seria. Hay que centrarse y priorizar para conseguir buenos resultados.

Segundo: Es un error porque la electroestimulación se convierte en peligrosa y conlleva altos riesgos para la salud. A l tener tantos objetivos recibes tanta electricidad en tu cuerpo que al final acaba con el sistema nervioso alterado. Precisamente hace poco un chaval que tenía trescientos objetivos  a la semana, lo único que le faltaba por  electroestimular era la lengua, pues bien, como os decía, este chaval un día me llamó y me dijo BASTA. Estaba tan agobiado y tenía el sistema nervioso tan alterado por la electricidad, que


un simple masaje en la espalda era suficiente para provocarle horas de insomnio. Le advertí al principio del entrenamiento, que con lo que me pedía no iba por buen camino y que tenía que centrarse en unos objetivos concretos si quería avanzar. Una vez se fueran cumpliendo los objetivos, podríamos pasar al siguiente paso, pero él hizo caso omiso a mis advertencias y decidió entrenar más de dos horas cada día con su electroestimulador. Evidentemente, cuando pasó el mes, el recibo de los excesos se cobró. Se pasaba las noches sin dormir y estaba durante el día excitado. Estaba su sistema nervioso constantemente en alerta debido al estrés provocado por la electricidad y cada día que pasaba le costaba más entrenar. No era capaz de recuperar ni de asimilar los entrenamientos (normal cuando no se duerme).

Eso pasa por ansiar en los entrenamientos. Por quererlo todo y en poco tiempo. Por suerte todo se solucionó con una semana de descanso y una priorización de los objetivos.

Tercero: Es un error tener tantos objetivos porque al final te crea un estrés psicológico que te hace aborrecer el electroestimulador. Cuando tienes tantas prioridades has de estar mucho tiempo con los “cables conectados”, y eso al final no es divertido. De sobra sabes que en esta vida lo que no es divertido acaba por aburrirte y ser estresante. Terminas perdiendo el interés y la ilusión.  

Así que ya sabes mi querido amig@, no pongas en riesgo ni peligro tu salud cuando utilices la electroestimulación y no ansíes en esto del entrenamiento con electroestimuladores, que aquí como en muchas facetas de la vida…

El que mucho corre, pronto para.

Sé feliz y no tengas prisa.

Pedro García

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